sábado, 8 de septiembre de 2007

La Leyenda del Sorbe

Esa noche se oyó un aullido. Pero como por los alrededores era común la existencia de los lobos nadie le dio importancia A la mañana siguiente el padre Aurelio se levantó y fue a buscar a su sobrina a la habitación, pero no estaba y supuso que aparecería más tarde. Al mediodía oyó a los vecinos decir que habían encontrado restos de un vestido de una muchacha joven. El padre se acercó al corrillo y vio los restos del que había sido el vestido de su sobrina. La joven apareció unos días después con su vestido harapiento. El cura le preguntó donde había estado pero la joven sabía que no podía decir la verdad pues nadie le creería, así optó por hacerle creer a su tío que estaba en con un fuerte trauma. Nadie volvió a hablar de ello hasta que volvió a desaparecer por segunda vez y por un tiempo más largo cuando le contó al padre Aurelio que había conocido a un joven de un pueblo cercano. Así le creyó el padre. Pero los rumores seguían creciendo entre la gente que llegaba a decir que aquel muchacho no era de ningún pueblo, sino que vivía solo en el interior del bosque y que baja al pueblo en las fiestas. Pero realmente nadie sabía quien era y que no era humano. En efecto hacia poco habían sido las fiestas y sin percatarse de que había luna llena bajó al pueblo, conoció a la joven y la convirtió en mujer-lobo. De nuevo la joven oyó el aullido de su amado y fue a su encuentro, pero esta vez no iba sola. El padre no se fiaba ya de su sobrina y aunque no daba mucho crédito a los cotilleos del pueblo la siguió. De golpe se encontró a los dos jóvenes desnudos. Cuando se marchaba la luna estaba siendo descubierta y los dos tomaban la figura del lobo. El cura echó a correr por el bosque pero se chocó con un cazador. Le quitó la escopeta de las manos y se dio media vuelta. Estaba frente a las dos criaturas del demonio. La bala fue tan certera que sirvió para matar al hombre-lobo sobre quien se puso a dos patas la mujer-lobo y echó el aullido que se oiría en las aldeas más cercanas. Antes de salir corriendo hasta las profundidades del bosque donde la noche se iba haciendo día al mismo tiempo que la loba se iba convirtiendo en mujer hasta que cansada se sentó en una piedra Y según cuenta la leyenda tales fueron sus lágrimas que dieron lugar al río que surca esta aldea y convirtieron a su amado en la estatua que marca el fin de este río

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