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Mostrando entradas de abril, 2008

Cuando volviste

Cuando aquella tarde apareciste en mi casa, al principio no supe qué pensar. Luego me di cuenta de que no me equivocaría al dejarte pasar. Estabas tan apagado. Nunca te había visto así. Me imaginé que algo grave había pasado, algo peor de lo que me contarías minutos después. Pero desde mi punto de vista no era tan grave. Aunque he de reconocer que me sentó bien ver que te sentías mal por todas las cartas, y las llamadas por responder que te había enviado.

Lo primero que hice fue preguntarte porqué razón habías regresado a Madrid si todo iba bien en Roma. Pero tu respuesta fue todo lo contrario. Me contaste que te había dejado, que se había ido con quien había dicho ser tu amigo, y que estabas en Madrid porque allí ya no te quedaba nada y sin embargo aquí lo tenías todo. Te pregunté que era ese todo, pues no entendía a qué te refieras porque ningun miembro de tu familia se encontraba en Madrid desde que tú te habías ido y lo sabías. Tu respuesta provocó un silencio. No sabía como tom…

El sandwich

Estoy comiendo un sandwich de queso, de ese mismo queso que usas para hacerte un sándwich mixto y que se funde al calor de esa plancha.He untado el pan con un poco de foigrase, de ese que llaman paté. Ves ya ha cumplido su función. Alimentarme. Pero ¿y yo?¿qué pasa conmigo? ¿cuál es mi función?¿a quién he de alimentar?¿a quién he de servir?¿cuál es mi fin?último o primero ya da igual. ¿pero cuál es? y ¿dónde estás? dijiste que me ayudarías. Ven. Te necesito.

Aquél Adios

Pierdo los sentidos
que un día hallé en ti.
Muerdo la cuerda,
arranco mis entrañas,
destrozo mi cuerpo
pues si mi alma ya se fué
no lo necesitaré más.

Ya no hay razón.
dejé de existir,
en aquel adiós.

Para siempre

Me desperté. Tendí mi brazo buscándote y me quedé sentada intentando entenderlo. Intentando entender porqué razón no estaba tu cuerpo, intentando entender porqué era capaz de sentir tu calor si no estabas. Si no te podía ver ¿cómo te podía sentir? Hacía ya tres días que te habías ido. Tres días que había llegado a casa y me había encontrado con tu frío cuerpo y mis lágrimas acariciando por última vez tu rostro. Y sigues aquí. Pero no te puedo ver. Déjame sentir algo más. Ven. No te quedes sólo postrado en la cama. Necesito que me hagas vibrar una vez más, que tus brazos me rodeen y tus ardientes labios me besen. Te necesito cerca, aún más cerca.Tan cerca que lo que ahora eres se confunda con mi interior. Tan cerca que volvamos a ser uno, una vez más.

Estoy esperando. ¿No vienes? ¿Será todo imaginación mía? No, no lo es pues me dices que cierre los ojos, que quieres, que deseas...que necesitas amarme.
Yo, cierro los ojos. Y me dejo. Tu aliento es mi aliento, tus manos vuelven a hacerme…