jueves, 17 de abril de 2008

Para siempre

Me desperté. Tendí mi brazo buscandote y me quedé sentada intentando entenderlo. Intentando entender porqué razón no estaba tu cuerpo, intentando entender porqué era capaz de sentir tu calor si no estabas. Si no te podía ver ¿cómo te podía sentir? Hacía ya tres días que te habias ido. Tres días que había llegado a casa y me había encontrado con tu frío cuerpo y mis lágrimas acariciando por última vez tu rostro. Y sigues aquí. Pero no te puedo ver. Dejáme sentir algo más. Ven. No te quedes sólo postrado en la cama. Necesito que me hagas vibrar una vez más, que tus brazos me rodeen y tus ardientes labios me besen. Te necesito cerca, aún más cerca.Tan cerca que lo que ahora eres se confunda con mi interior. Tan cerca que volvamos a ser uno, una vez más.

Estoy esperando. ¿No vienes? ¿Será todo imaginación mía? No, no lo es pues me dices que cierre los ojos, que quieres, que deseas...que necesitas amarme.
Yo, cierro los ojos. Y me dejo. Tu aliento es mi aliento, tus manos vuelven a hacerme vibrar, hasta que un último beso en mis labios mi cuerpo estremece, y dejo de sentir. No quería, y aún así abrí los ojos. Creí que todo había acabado pero aquello era el comienzo. Estaba ahí, delante de ti. Esta vez me dijiste que era para siempre, que ya no te irías y que no nos separiamos. Me habías llevado contigo.

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