jueves, 29 de mayo de 2008

No llames a la Suerte

Dime que pasa por tu cabeza en este momento.

…..

No es cierto

….

Pues no hables. Cállate y escúchame que yo si tengo algo que decirte.

…..

Dime por qué lloras si todo es igual que antes, si nada ha cambiado nunca. Porqué malgastas el tiempo en llamadas que se quedarán sin contestar. Deja de hacer perdidas al número de la suerte. Tú nunca la tuviste y nunca la tendrás. Naciste con un pan debajo del brazo, pero un pan chamuscado y ya empezado. Recuerdo haberte visto en aquella cuna entre tantas otras y ver cómo una estrella caía una y otra vez sobre las pequeñas cabezas que te rodeaban pero a la tuya, siento decirlo, cayó un trozo de roca seca y sin vida.

Desde entonces todo ha sido igual. No lo intentes más. Por mucho que te digan que creas, que seas positiva y que mires con esperanza dalo todo por perdido que ni siquiera ha empezado el juego cuando ya todos saben ya quien ha ganado. El mismo que antes de ayer estaba en la cuna de al lado y lo tuvo todo, sin hacer nada hasta el momento justo.

Pero tampoco tires la toalla o darás a los demás el gusto de verte perdedor, sin haber luchado. No des esa facilidad a tus rivales. Son muchos, ya lo sé. Aparecen juntitos, y siempre en compañía como si dos mujeres fuesen van al servicio más cercano para contarse sus chismes y reírse de lo fácil que les ha sido ganar el juego al que ni siquiera han jugado.


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