lunes, 3 de mayo de 2010

Pisadas

Elena se había ido con sus padres a la casa de la montaña. Por la mañana se había levantado y después de bañarse había desayunado con sus padres. Su madre y su padre se iban al pueblo a comprar. Elena miraba cómo sus padres se marchaban mientras pensaba en las cosas que iba a hacer sola. Una vez en su habitación, se puso a saltar en la cama tan alto que casi podía tocar el techo. Pero se cansó enseguida y se durmió. De repente el ruido de unos pasos la despertó. Creyendo que eran sus padres bajó corriendo las escaleras y al oír el ruido del coche se apresuró. Abrió la puerta y salió al garaje.

-¡Mamá! ¡Papá! -gritó llamando a sus padres. Pero sus padres no contestaron.

De nuevo oyó las pisadas en la casa y un fuerte viento parecía levantarse. Las hojas la golpeaban tan fuerte que le hacían daño. De pronto, el viento cesó y una gran nube negra cubrió el cielo. Empezaba a tener miedo y un escalofrío recorrió su cuerpo. Entró corriendo en casa. Ya no se oían pasos pero la nube empezó a descargar su furia. Los truenos se hacían cada vez más grandes, no había luz, y tampoco teléfono. No podía llamar a nadie. El pánico se apoderó de ella. Subió a por su muñeca, con la que se sentía segura pero en su habitación había otra persona. Un chico de su misma edad, con los ojos rojos, un cuchillo en la espalada y marcas de grilletes. Su mirada, llena de furia, rabia y venganza, hizo que Elena retrocediera unos pasos. Pero se enredó con una cuerda y cayó al suelo. Ya no podía hacer nada. Estaba muerta, pensó. De repente oyó una voz lejana, muy lejana. Su madre la despertó con un beso en la frente.


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2 comentarios:

Paloma dijo...

Muy bueno!! Me encanta!!

Jose Luis dijo...

Me gusta tu estilo: empleas oraciones cortas, claras y concisas. Sigue así.
Navegando por internet me he encontrado con este blog; supongo que he tenido suerte. Seguiré leyendo tus relatos.

PD: Te dejo mi metro, por si algún día te pasas. Por cierto, también me encanta escribir.

http://www.metroflog.com/HectorPriamida